Castigar no es educar

 

Castigar no es educar

El castigo, ese tema que preocupa tanto a padres como profesores y que no hay un consenso  acerca de si está bien o mal. Sabemos que cuesta mucho seguir todas las directrices al pie de la letra  día tras día. Los padres siempre buscan lo mejor para sus hijos, así que si estás leyendo este post y tus hijos ya son mayores, no te sientas culpable por nada, como padre lo habrás hecho lo mejor posible siempre pensando en ellos, y si alguna vez has perdido los nervios, ¡enhorabuena! eres humano.

En primer lugar y muy importante a destacar es que no debemos enseñar al niño que el castigo es una forma de relacionarse adecuada con los demás. El castigo inapropiado nunca  debe ser una técnica educativa.

¿Qué estamos haciendo mal?

  • Normalmente no cumplimos los castigos, ponemos castigos tan desmesurados que luego ni los adultos cumplimos. Ejemplo: no recoge los juguetes y decimos que se los tiraremos a la basura, como por arte de magia los juguetes siguen ahí al día siguiente.
  • Ponemos castigos a largo plazo, una conducta inadecuada tiene una consecuencia al día o días posteriores. Ejemplo: No hace caso a las normas establecidas y decimos que el fin de semana no podrá jugar.
  • Castigamos una conducta y otro día no. Aquí tiene que ver nuestro estado de ánimo, un día nos molesta cierta conducta y la castigamos, otro día repite la misma conducta y no hacemos nada. ¡qué lío para el niño!
  • El castigo no tiene relación con el acto inadecuado. Ejemplo: si no recoges no verás la televisión.  No tiene nada que ver recoger con ver la televisión. Ejemplo: El niño jugando con algo que no debe y lo rompe, imponemos como consecuencia  unos días sin tablet, sigue sin tener relación alguna.

Con este tipo de castigos conseguimos suprimir la conducta momentáneamente pero deja de hacer efecto a la larga ya que no ha aprendido nada. Para conseguir resultados efectivos necesitamos  que la consecuencia a un acto inadecuado haga que el niño reflexione y se esfuerce.

¿Qué debemos hacer?

Antes de recurrir al castigo debemos decir al niño cual es la forma correcta de hacer las cosas así como recompensar las cosas que ya hace bien. Para recompensar no hemos de pactar con el niño que si hace algo bien entonces tendrá premio, es decir, si el niño se ha portado bien y no ha hecho ninguna de las conductas que creemos inadecuadas entonces le diremos hoy puedes disfrutar de (aquí cada uno lo que crea conveniente) porque has recogido tus juguetes tal como debías. Deberemos repetirlo hasta que esta conducta quede interiorizada y sepa cómo actuar correctamente.

Por otro lado, debemos imponer CONSECUENCIAS EDUCATIVAS:

  • Reparar lo sucedido: significa que el niño debe reparar con sus palabras o esfuerzo la acción inadecuada.

-Ha pegado a otro niño: preocuparse por si está bien, pedir perdón e intentar ayudarle si le ha hecho daño.

-Ha tirado todos sus juguetes por la habitación: deberá recogerlos y dejarlos en el lugar destinado. Si el niño es muy pequeño podemos ayudarle a recoger pero no  hacerlo nosotros.

  • Anticipación de normas: significa que si sabemos que algo le cuesta y hace que se ponga furioso deberemos explicarle lo que se ha acordado e ir dando pequeñas instrucciones

-Tiene 20 min para ver la televisión: se le indica el tiempo estipulado incluso podemos ofrecerles un reloj, le explicaremos que una vez pasen los 20 minutos deberá apagar el televisor y sentarse a la mesa para cenar (o lo que tengamos programado). Deberemos explicarles que en el caso que no cumplan el tiempo el próximo día no dispondrán de la televisión, aun así les animaremos diciéndoles frases como: “sé que los vas ha hacer genial”, “confío en que lo vas a saber hacer bien”, etc.  Cuando se acerque el tiempo también podemos ir advirtiendo, “te quedan 10 minutos”.

¿Cómo debemos actuar?

  • La actitud de los padres es fundamental, esta debe ser firme y tenemos que saber decir que no, no andarnos con rodeos ni estar inseguros, el niño necesita unos límites sólidos para sentirse seguro y modificar su conducta.
  • No debemos humillar al niño con las consecuencias, ya que esto puede ser perjudicial para su autoestima.
  • La consecuencia educativa impuesta debe ser entendida por el niño para que comprenda las consecuencias de su mala acción, tiene que existir causa-efecto con sentido.
  • Para que haya resultados, el niño debe esforzarse y ser participe en reparar aquello que ha hecho mal.
  • Las consecuencias a una mala acción deben ser i
  • Cuando vemos que un niño está haciendo algo inadecuado, no podemos ir diciendo “para…” sin mirarlo, debemos ir directamente y avisarle de que no puede continuar haciendo eso.
  • Las recompensas no deben ser comprar juguetes sino sustituirlo por actividades familiares como por ejemplo: una sesión de cine, ir a jugar al parque, etc.
  • Los padres deben estar conformes con las consecuencias e ir a una, el rol del que impone la consecuencia debe ir cambiando.
  • No debemos excedernos y que cualquier acto tenga consecuencias, los niños están aprendiendo como relacionarse y comportarse, tenemos que entender que no es fácil para ellos expresarse y aún tienen que asimilar cómo gestionar sus emociones.
  • Las consecuencias deben de cumplirse siempre, para eso tenemos que pensar bien qué consecuencia vamos imponer y que el adulto se vea capaz de cumplirla. Por ejemplo: si decimos que por no recoger los juguetes vamos a guardarlos unos días, debemos ser capaces de no volvérselos a dar al niño antes de tiempo.

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