Rutinas, ¿sí o no?

Las rutinas cumplen un papel muy importante en nuestras vidas, son aquellas actividades que realizamos prácticamente de forma diaria. Las rutinas tiene grandes beneficios en los niños, les dan seguridad y tranquilidad, así los hábitos que reputen continuadamente les ayudan a mantener el equilibrio emocional.

¿Para qué sirven las rutinas en niños?

En primer lugar, como ya hemos mencionado, para dar seguridad, ya que para que un niño/a se sienta seguro necesita adquirir hábitos. Los hábitos son mecanismos estables que permiten desarrollar destrezas, el hecho de repetirlas provoca que se conformen pautas de aprendizajes en distintas situaciones.

Por otro lado, las rutinas y hábitos, aportan una constancia y perseverancia, habilidades muy importantes en la vida adulta. Al ser actividades que realizamos con cierta regularidad, además de aportar seguridad favorecen la autoestima, ya que los niños/as se sienten capaces de realizarlas, como por ejemplo: atarse los cordones de los zapatos.

¿Para qué sirven las rutinas en bebés?

Es evidente que los bebés no conocen el entorno que les rodea al nacer, no saben aun como funciona siendo los primeros meses un descubrimiento a diario. Las rutinas en los bebes les aportan seguridad, ya que al repetir y ofrecer al bebe una ambiente estable le ayuda a interiorizar patrones de organización a la larga.

La seguridad que les proporcionan el hecho de repetir rituales, hacen que los peques vayan asimilando un esquema interno y así poder predecir lo que acontecerá de forma segura.

 

¿Qué pasa cuando no hay rutinas?

Si os fijáis, son muchos los niños y niñas que cuando terminan el cole, durante esa primera semana de vacaciones su actitud y conducta se ve muy alterada. Después de varios meses acudiendo al cole y manteniendo una rutina, de golpe cambia todo, se pierden las rutinas para empezar o no, otra nuevas. Hasta no estar establecidas las nuevas rutinas la conducta, y lo que refieren los padres, cambia a peor.

¿Qué debemos hacer?

Pongamos rutinas a los niños, además del horario escolar, las tareas de la escuela y las de casa, debemos añadir en su rutina un tiempo libre de juego en el que el niño/a decida a que le apetece jugar, y sobre todo, juguemos con ellos en ese tiempo para que disfruten y no sientan que solo estamos pendientes ante las obligaciones.

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