El Síndrome de la Puesta de Sol

 

¿Qué es el fenómeno de la puesta de sol?

Para muchas personas, la  tarde-noche puede significar bajar el ritmo y descansar después de un arduo día de trabajo. Por el contrario, para las personas con Alzheimer u otras demencias, las horas que trascurren tras la puesta de sol pueden ser bastante complicadas.  Esto se debe a que aumenta la pérdida de memoria, la confusión, la agitación, la inseguridad e incluso pueden ocurrir episodios de ira y/o violencia. Aunque esto puede ocurrir también a primeras horas de la mañana, es comúnmente conocido como “Síndrome de la puesta de sol”.

En qué consiste el Síndrome de la Puesta de Sol

Este síndrome se asocia a las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer pero también es frecuente encontrarla en personas de edad avanzadas hospitalizadas o en un ambiente o entorno que no es el habitual (primeras semanas en una residencia o en casa de algún familiar). Los síntomas, aunque pueden variar según la persona,  son:

  • Cambios de humor y de estado de ánimo de forma abrupta.
  • Episodios de ira y llanto sin motivo aparente.
  • Agitación e inquietud motriz (balanceos).
  • Miedo o depresión.
  • Pérdida de memoria.
  • Confusión y desorientación.
  • Violencia física y verbal.
  • Deambulación.

Aunque todas estas conductas pueden observarse a lo largo del día, las personas que padecen el Síndrome de la Puesta de Sol presentan un aumento de la frecuencia y gravedad de las mismas en los momentos de transición de luz a oscuridad y viceversa.

¿Cuáles son las cusas?

Actualmente no existen estudios que definan claramente cuál es la causa de estos comportamientos en el momento del día concreto. Puede ser por la medicación, los ciclos de sueño-vigilia, problemas hormonales, etc.  Aún y así, se han definido algunas situaciones que pueden llegar a ser precipitantes, como, por ejemplo:

  • Realizar actividades estresantes hacia el final del día.
  • Producir cambios a última hora de la tarde, como cambios de turno de personal, cambios de lugar…
  • Situaciones de agotamiento.
  • Estar en lugares poco iluminados que dificulten la visión y obliguen a acomodar la vista o enfocar con más esfuerzo.
  • Encontrarse en la estación invernal, con los días más cortos y una clara disminución de las horas de sol.

¿Cómo debemos actuar?

Podemos llevar a cabo algunas actividades o rutinas que eviten el Síndrome de la Puesta de sol en los mayores.  Como comprobaréis a continuación, se trata de orientaciones básicas que no solo funcionan en estos casos, si no que pueden llegar a ser recomendables en la mayoría de los casos:

  • Establecer rutinas claras que permitan a la persona saber qué hacer en cada momento, evitando así la ansiedad y el estrés.
  • Mantener una dieta equilibrada, evitando la cafeína y el azúcar a final del día.
  • Evitadlos ruidos fuertes o que pueden provocar sobresaltos.
  • Dejar una luz encendida, evitando las sombras.
  • Evitar la siesta en caso de dificultades para conciliar el sueño durante la noche.

En caso de sospechar de la presencia de este síndrome al convivir o ser cuidador de una persona con demencia, debemos comunicarlo al médico para que realice un examen completo.

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