¿Niños desobedientes? ¿Qué podemos hacer?

Los problemas de conducta en niños y niñas suelen preocupar mucho a los padres sobre todo por no saber muy bien a veces como debemos actuar. En primer lugar es importante saber a que llamamos problemas de conducta: son las dificultades en el comportamiento de los niños que afectan en nuestra convivencia y que algunos problemas como la desobediencia o rabietas son difíciles de abordar por nuestro ritmo diario llegado a sentirnos sobrepasados.

Los motivos de los problemas de conducta pueden ser diversos, desde problemas para expresar o gestionar emociones, frustración o incluso respuestas parentales poco adecuadas.

¿Qué podemos hacer?

Ante esta pregunta ya os avisamos que no hay una respuesta universal ya que no todos los niños/as son iguales, existen algunas pautas que nos ayudarán a saber guiarnos así como a analizar el comportamiento del niño/a y el nuestro propio. Cuando intentamos entender de donde viene la conducta problemática o negativa, podemos entonces ajustar nuestra respuesta ya que somos los que conocemos a nuestros hijos y sabemos lo que puede ir mejor. Por ejemplo: Si nuestro hijo/a suele tener “mal perder” o bien baja tolerancia a la frustración, si intentamos castigarle o reñirle porque ha perdido en un juego y se ha puesto muy furioso, posiblemente solo consigamos que la ira vaya a más. En este caso en concreto deberemos explicarle y preguntarle que es o que ha sentido antes de iniciar la rabieta, está claro que lo haremos cuando pueda relajarse y no en el momento que está con los nervios por las nubes.

  • Comprensión: Lo primero de todo, debemos intentar entender o comprender que es todo lo que hay detrás de la conducta que calificamos de problemática. Para poder comprenderlo debemos dar espacio a que el niño/a pueda explicarse o bien si nosotros hemos observado lo que ha pasado, intentaremos comprender cuál ha sido la situación y porque se ha dado la conducta.
  • Constancia: la consecuencia que solemos poner ante la conducta problemática de los niños debe ser constante, eso ayudará a marcar los límites y enseñar/entender el significado de disciplina.
  • Coherencia y respeto: debemos ser coherentes ante las consecuencias que podemos después de una conducta problemática, para ello no mezclaremos diferentes situaciones, a no ser qué lo hayamos pactado con el niño/a. Por ejemplo: sí hemos perdido a nuestro hijo y que ponga a la mesa, y no lo hace, la consecuencia debe de ser algo relacionado con él mismo tema, y en este caso podemos poner los otros la mesa (cubiertos, platos…) pero no le pondremos que el suyo, la consecuencia no debería ser castigarle sin ir al parque. Siguiendo con el punto anterior, constancia, está consecuencia será la que apliquemos cada vez que el niño mantiene esta conducta.
  • Colaboración: sería ideal que el entorno que rodea al el niño pueda aplicar las mismas consecuencias que como Padres que hemos decidido, quiere decir, que si en casa de otro familiar o de unos amigos muestra la conducta no deseada, éstos puedan aplicar las mismas consecuencias.
  • Diálogo: este es uno de los puntos más importantes, ante cualquier situación que como Padres no nos ha parecido correcta debemos hablar con nuestros hijos, os recomendamos hacerlo siempre cuando el niño o niña estén calmados y los veamos dispuestos a expresarnos sus emociones.

Por último, y no menos importante, debemos analizarnos, puesto que hay veces que exigimos demasiado o bien demasiado poco y el niño o niña no entiende nuestro comportamiento, todos podemos tener un mal día o estar pasando por una situación estresante que puede repercutir en él como tratamos o bien damos órdenes a los pequeños, así que no está de más analizar cómo estamos nosotros y como es nuestra forma de transmitir órdenes a nuestros hijos. En la forma de actuar ante conductas problemáticas, como ya hemos mencionado anteriormente, no hay fórmulas universales, pero sí que podemos encontrar en común que mientras actuemos con respecto y amor hacia los pequeños, sin dejarnos llevar por la frustración que nos puede provocar que nuestro hijo o hija se comporten mal, lo estaremos haciendo bien.

Os adjuntamos una tabla de registro de conductas para que podáis analizar tanto la conducta problemática que no deseamos de nuestro hijo o hija, así como para que también podáis reflexionar sobre cuáles son las respuestas que damos como padres.

DESCARGA –>  Hoja-de-registro-ESPACIO-PSICOFAMILIAR

 

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